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Juegos cooperativos en educación infantil.


Sobre las identidades de género sabemos que éstas se diseñan fundamentalmente, desde nuestra infancia, dentro del marco de un habilidoso sistema (denominado sistema sexo/género), en torno a dos sexos básicamente reconocidos, que conforman nuestra subjetividad de forma estereotipada. No obstante, existen otras culturas que disponen de una gama mucho más variada, en cuanto a identidades se refiere. ¡Todos ellas existen y son susceptibles de respeto y reconocimiento!

Con respecto al sistema sexo/género, éste se ha construido en la mayor parte de sociedades sobre toda una serie de roles y estereotipos acuñados desde el patriarcado con la conformidad de la mayoría de los hombres y el silencio o la aquiescencia de algunas mujeres, sistema caduco que es preciso erradicar.

En lo relativo a la afectividad y sexualidad, asunto imprescindible de afrontar, dadas las necesidades que constantemente plantean nuestras/os adolescentes, hay que saber que la afectividad, especialmente, la que sentimos por nosotros /as mismos/as, es insustituible para la construcción de nuestra propia autoestima, y que la sexualidad, debe de desarrollarse en igualdad y en libertad y para ello pilares básicos son, no sólo el deseo, sino también el respeto, y la responsabilidad.

Sobre la violencia de género, pensamos que es muy necesario centrarnos en el tratamiento de lo que se produce en nuestras aulas, reflejo de la violencia que existe en el mundo. Para ello es indiscutible afrontar necesariamente la que habita en cada uno de nosotras/os, para comenzar a deshacer la violencia, que a escala general, nos embarga.

Con respecto a las nuevas masculinidades son susceptibles de mayor reconocimiento. Concederles el valor que se merecen, contribuye a ejercer la justicia con muchos de los miembros del sexo masculino y acercarnos a la ansiada meta de la igualdad de género

Trabajar la conmemoración del 8 de marzo es enormemente útil para visibilizar a mujeres relevantes que, a lo largo de los tiempos, se significaron, así como también es ocasión de mostrar figuras de hombres notables que se posicionaron, así mismo, a favor del logro del importante objetivo de la equidad entre ambos sexos.

Finalmente sobre las distintas dimensiones del término coeducación y la necesidad de autoridad en las aulas, con respecto a esto último nos indican recientemente Ana Mañeru y Mª Milagros Montoya, así como en el pasado, Hannah Arendt, que ésta es imprescindible en la escuela, (autoridad que no, ejercicio de poder); autoridad que conlleve el desarrollo de la relación y de la mediación, “enseñando y aprendiendo a la vez”.

Y en cuanto a las distintas acepciones del término “coeducación”, nos remitiremos a las definiciones que de este asunto proporciona tanto Berta Ramos como Elena Simón. Ésta concreta el término como “…un proceso intencionado de intervención a través del cual se potencia el desarrollo de niños y niñas partiendo de la realidad de dos sexos diferentes, pero hacia un desarrollo personal y una construcción social común y no enfrentada” y Berta, a su vez, nos dice: ”…la escuela coeducativa presupone que el profesorado reconoce las diversas formas con las que el sexismo se manifiesta realmente en los centros. Esta escuela explicita su opción por la eliminación de dicha desigualdad y por la eliminación de la jerarquía de género”.



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No a la violencia de Género. Marcha 25 de noviembre.




Autora: Rosa Mª Solano Fernández