Cambia la bayeta por una metralleta…”

Imagen de la portada de "Teoría King Kong"
Imagen de la portada de "Teoría King Kong"

Estoy furiosa contra una sociedad que me ha educado sin enseñarme nunca a golpear a un hombre...".
Esta frase pertenece al libro de “Teoría King kong” de Virgine Despentes, que algun@s habremos escogido para leer en la asignatura de sociología.
Para l@s que no lo hayáis hecho, os diré (sin desvelar mucho) que esa frase tiene que ver con la violación que sufrió la autora junto con una amiga después de hacer autostop.
Virgine se plantea cuáles son los mecanismos de sumisión que le impidieron utilizar una navaja (que llevaba en el bolsillo del pantalón) y creerse realmente un ser inferior por el simple hecho de haber nacido mujer.

En relación a esto, en su película “Fóllame” (una película que trata sobre dos prostitutas que han sido violadas, y que se vengan de sus violadores mientras se emborrachan, fuman o tienen relaciones sexuales), Virgine plantea el estigma que aparece después de que una mujer haya sufrido una agresión. Porque las mujeres, en esta sociedad, somos víctimas o verdugos. O pobres niñas que tendremos que agachar la cabeza y dar pena o chicas que nos lo hemos buscado, bien por llevar falda o bien por hablar con tíos. El caso es que siempre nos sintamos culpables, porque la culpabilidad es un arma muy poderosa.
Tenemos que estar asustadas, avergonzadas, humilladas y desprotegidas porque así es como nos han dicho que debemos estarlo después de una agresión.
No podremos volver a tener una sexualidad plena o seguir saliendo con chicos porque corremos el riesgo de sufrir una agresión. Los medios de comunicación nos presentan cada día decenas de noticias sobre esto, con un mensaje claro: Chicas, tened cuidado. Hay muchos malos sueltos por ahí que están deseando agrediros.

Virgine le da una vuelta de tuerca a todo esto: está claro que sufrir una agresión es algo que puede ocurrir. Pero si esto ocurre, “desempólvate”, es decir, sigue viviendo tu vida y no caigas en el error de pensar que nunca volverás a ser el/la mismo/a: el mensaje social que deberíamos mandar es que hay vida después de todo esto: tu vida, tu sexualidad, tus relaciones sociales, tu forma de entender las cosas. “Y si esto te parece demasiado fuerte, quédate en casa de mamá”.

En mi opinión, el libro es una obra maestra a la hora de desmitificarlo todo: sentirse culpable después de una agresión o sentir miedo es algo normal, que se puede superar. Lo que hay que hacer es dejar de justificar estos actos de una u otra forma: no es justo que tengamos que tomar medidas (podéis ver un ejemplo de ellas en Internet, bajo titulares como “Cómo evitar una violación” o “Nunca vayas sola por lugares oscuros o formas de evitar una violación”. Es irónico que seamos las víctimas (potenciales o reales) las que tenemos que vivir bajo unas normas de seguridad y no aquell@s que invaden la libertad de l@s demás.

De todas formas, y ya para cerrar este artículo, creo que muchas veces se utilizan este tipo de noticias (normalmente en un misma noticia, te meten dos o tres del mismo estilo) para hacer ver la supremacía de la fuerza del varón frente a la debilidad de la mujer: siempre sacan a mujeres temblorosas, con la cara cubierta o con miles de puñetazos en la cara, pero nunca (o casi nunca, al menos en las noticias de la hora punta) a mujeres que siguen saliendo, siguen conociendo gente o siguen poniéndose tacones sin pensar que “no deben” o “no pueden” hacerlo si quieren seguir siendo mujeres…

Como conclusión, acabo con una frase que incluye Despentes en “Teoría King Kong” y que pertenece a un ensayo de Camile Plagia:
Es un riesgo inevitable, es un riesgo que las mujeres deben tener en cuenta y deben correr si quieren salir de sus casas y circular libremente. Si te sucede, levántate, “dust yourself”, desempólvate, y pasa a otra cosa. Y si esto te da demasiado miedo, entonces quédate en casa de mamá y ocúpate de hacerte la manicura"

Laura García

P.D Ya iba a colgar este artículo cuando he hablado con nuestro compañero Ramón y me ha hablado de la banda “Sari Rosa”. Cuando una mujer sufre una agresión, se plantan delante de la casa del agresor con varas de guiar el ganado par advertirle que no lo vuelva a hacer. Además, también acompaña a la víctima a denunciar a comisaría y supervisan que todo el proceso legal siga su curso. En los municipios con influencia de las Sari Rosa la tasa de agresiones/muertes ha descendido de forma importante.

Gracias Ramón, de verdad.
Curso 2010/2011