anoche tuve un sueño
en la plaza de Las Libertades ocurren cosas puramente humanas
Frente a todo pronóstico social, Martín ha decidido ser padre. Desde el instante que lo supo se dio de baja en el mundo del empleo económico y socialmente reconocido por un tiempo indefinido y sin visión de pronta determinación.
Miguel ha dejado de trabajar porque por mucho que siga madrugando y corriendo, la pensión no le va a alcanzar.
Natalia quiere disfrutar limpiando y ensuciando las escaleras de su casa, mientras recompone su sexualidad dañada.
Carmela corre a gritar en medio del parque el inicio de la primavera.
Juanma y Luis se abrazan y entrelazan sus cuerpos en una esquina de la plaza.
Javier levanta la mano para recolocar un nido tirado por el viento.
La risa y los juegos de la abuela con el abuelo inundan el atardecer.
Dos niñas descubren la calidad de la vida mientras corren detrás de un perro.
Jaime deja abiertas las puertas de su casa tirando las llaves al infinito, mientras el llanto de una niña anuncia la hora de la cena.
anoche tuve un sueño
En aquella plaza, muchas y muchos fueron quienes se apearon del tren de la modernidad, dejaron sus prisas y aspiraciones materiales y se dieron tiempo para trabajarse fuera de la dinámica imperante.
Vientos extraños la recorrieron, sentimientos que surgieron desde la creencia en la esencia humana sin la esclavitud estatal e institucional. Volaron aires de reivindicación de la autonomía humana sin los dogmas apostillados del patriarcado.
La hija de Martín no es la única que crece en un entorno libre de esclavismo y de horarios, el espacio que abarca es el de una generación que se cree necesaria y digna en su esencia y en su momento.
Hay espacio para el mundo infantil, para el tiempo de la adolescencia y para el mundo adulto, todas ellas y ellos impregnados de la libertad de expresión, de sentimientos y de emociones. No hay lugar para las prisas, los desaires y los desprecios sexistas.
Las nuevas generaciones crecen y con ellas decrecen los trabajos indignos, los vanos reconocimientos y los sistemas que anulan a uno u otro sexo,... Las empresas tendrán que cerrar porque no van a tener personal a quien dominar, el estado local va a ir desapareciendo porque no encuentra humanidad a la que doblegar en su nombre y las prisas se desvanecen entre los pausados caminos de las calles de aquel lugar.
La plaza sigue ahí, creciendo en calidad y en espacio. Quienes habitan afuera juegan a ponerle apelativos y a cuestionarla, pero no entran por miedo a perder lo logrado a base de hipotecar lo que ya solamente las gentes de esa plaza tienen.
anoche tuve un sueño
Desde esa plaza surgirán mujeres que marcarán la historia porque allí estuvieron y votaron.
Beijing+35+ unos días; miles de mujeres ratifican un acuerdo que hará historia objetiva; historia verificable; otros tantos hombres y mujeres la ratificarán desde sus puestos de poder aunque sin muchas ansias de cumplimiento.
El Acuerdo está escrito, una inmensa masa humana se movilizará hacia el país que permita un solo asesinato a una mujer; y así se hará.
El éxodo genera el mayor caos humanitario hacia aquella avergonzada población que permitió que Susana muriera a manos de un inhumano hombre, Juan. Es juzgado por los millones de ojos anónimos venidos de todas partes del mundo que le señalan con el dedo y con sus ojos. La mirada de la justicia humana le penetra hasta hacerle desvanecer…
anoche tuve un sueño
Y ese fue el principio, la historia lo escribe con la humanidad de protagonista; solamente fue necesario un éxodo masivo de mujeres hacia aquella pequeña localidad del norte español para que cesaran los asesinatos a mujeres. Bastó un compromiso unánime a la par de su cumplimiento para que cesara toda aquella barbarie que había contaminado a la humanidad.
No se volvió a conocer ningún otro asesinato a ninguna otra mujer, en ninguna otra parte del mundo.
Comenzó así y Beijing fue nuevamente el lugar.
Les siguieron más Acuerdos Internacionales, más ratificaciones que se hicieron cumplir con un movimiento masivo de gentes con voces y miradas que una y otra vez generaban el caos humanitario por causa del cumplimiento de la justicia.
Ni país, ni nación, ni frontera, ni persona quiso ser marcada con el movimiento mundial libertador…, así lo llamaron quienes se reconocen en aquella pequeña plaza de Las Libertades.
anoche tuve un sueño
rebeca gonzález davalillo