“Fui mutilada a la edad de once años. Recuerdo ese momento como si fuera ayer. Vuelvo a verme a mi misma tirada en el suelo, cuatro mujeres del pueblo sujetando mis muslos y mis brazos bien fijos en el suelo, las piernas separadas y frente a mí, una extraña de al menos sesenta años que no había visto jamás, preparada para cortar trozo a trozo mis órganos genitales.”
P. Sebgo**[1]**
Mona Omar, trabajadora social en una sesión de sensibilización sobre MGF, sostiene un poster en el que se puede leer "desde la perspectiva médica, la MGF es la práctica más perjudicial". Distrito de Nazlet Ebeed en Menya, Alto Egipto, en la Asociación "Una Vida Mejor" (Better Life Association). UNICEF/Egypt/2005/838/Pirozzi
DEFINICIÓN Y CONCEPTO DE LA ABLACIÓN Y LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA:
Según se recoge en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, la ablación, contempla tres acepciones distintas:
1.Acción y efecto de cortar, separar, quitar.
2.Sacrificio o menoscabo de un derecho.
3.Separación o extirpación de cualquier parte del cuerpo.
Al hablar de Ablación y Mutilación Genital Femenina, como podremos comprobar en las siguientes líneas, observamos que encaja en el conjunto de las distintas definiciones, la mutilación genital consiste en cortar o extirpar una parte de los genitales femeninos, principalmente de niñas, este aberrante hecho supone un atentado contra la seguridad, la salud, la integridad y dignidad de las mujeres y niñas, y una clara violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
En el año 1997 la OMS, en colaboración con distintas Organizaciones Internacionales, UNICEF, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM).realizaron una clasificación de los distintos tipos de Mutilación Genital Femenina y en la declaración que realizaron conjunta la definieron como <<todas las intervenciones que conllevan una ablación total o parcial de los órganos genitales externos de las mujeres o toda otra mutilación de los órganos genitales externos femeninos que sean practicados por razones culturales u otras y no con fines terapéuticos>>.
La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) en febrero del 2010, definió la Mutilación Genital Femenina (MGF) como <<todos los procedimientos, que deforma intencional y por motivos no médicos, alteran o lesionan los órganos genitales femeninos>>. Esta última definición engloba los distintos tipos de mutilaciones genitales femenina que, según las culturas de los distintos países, se practican hoy en día:
TIPOS DE A/MGF:
1.La circuncisión o clitoridotomia, consiste en la remoción del prepucio clitorideo, generalmente conservando el clítoris, esto es se corta el borde del clítoris. Suele equipararse a la circuncisión masculina. Se considera como el procedimiento menos extremo.
  1. La escisión, también denominada clitoridectomia, supone la resección parcial o total del clítoris y puede incluir el corte de los labios mayores y/o menores. Según en que país se practiquen, dejan los labios mayores intactos.
  2. Infibulación, en este tipo de práctica se elimina el clítoris, labios menores y mayores, posteriormente se cose o se mantiene unida la zona mutilada con el fin de que al cicatrizar y de esta manera, se cierre la vagina. Generalmente se suturan ambos muñones y se dejan dos pequeños orificios, mediante una astilla de madera o una paja para la salida de orina y sangre menstrual.
4.Todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, tales como la perforación, incisión, raspado del orificio vaginal, cauterización quemando el clítoris y los tejido que lo rodean, introducción de sustancias corrosivas o hierbas en el interior de la vagina con la finalidad de reducirla o estrecharla, dry sex, piercing o cortes en la vagina
La Ablación/Mutilación Genital Femenina (A/MGF) es un problema global. Esta perjudicial practica no solo afecta a las niñas de países de África u Oriente Medio, sino también en los países desarrollados de todo el mundo, en los que a través de los movimientos migratorios, las comunidades de población extranjera inmigrante que habitualmente realizan este tipo de práctica en sus países de origen, continúan con sus costumbres culturales en los nuevos países donde se establecen, en estos casos, la realización de este tipo de prácticas se realizan ocultas a la sociedad con la que conviven. En otras ocasiones aprovechan los viajes a sus países para realizar estas atrocidades al amparo de la permisibilidad de sus costumbres. Según se desprende de los datos extraídos de los estudios realizados por Unicef[2], la A/MGF sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más persistentes y omnipresentes y que además es silenciosamente tolerada. Las cifras que baraja la mencionada Organización ponen de manifiesto el aumento de estas prácticas en Europa, Australia, Canadá y los Estados Unidos, principalmente entre los inmigrante procedentes de África y Asia sudoccidental utilizando pretextos de tipo cultural y/o religioso.
El camino que se ha seguido hasta el reconocimiento de la A/MGF como una violación de los derechos humanos ha sido largo en el tiempo, en un principio era considerado como un acto “privado” entre individuos, que tenía sus raíces en las diferentes tradiciones culturales, sin percibirse como un trato cruel al que eran sometidas las personas. A pesar de que en la Declaración Universal de Derechos Humanos[3] de 1948, se reconocía que “toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. En los principios reconocidos en esta Declaración, no hace referencia expresa a la A/MGF, pero se desprende que tanto el hombre como la mujer, independientemente de su condición., tienen derecho a la seguridad de su persona “art. 3 todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” además de no poder ser sometido a tratos inhumanos “art. 5 nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”.
Las primeras iniciativas de las Naciones Unidas para colocar esta práctica en la agenda internacional se remontan a principios de los 50, cuando el tema fue tratado por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. En 1958, el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas invitó a la Organización Mundial de la Salud a emprender un estudio sobre la persistencia de costumbres que someten a las niñas a operaciones rituales. Aunque estas iniciativas fueron importantes para llamar la atención internacional sobre el tema, su impacto siguió siendo muy limitado.
Las décadas de los sesenta y setenta estuvieron marcadas por una sensibilización cada vez mayor sobre los derechos de las mujeres en muchos lugares del mundo y las organizaciones de mujeres empezaron a liderar campañas para suscitar una mayor concienciación sobre los efectos perjudiciales de la A/MGF para la salud de las niñas y las mujeres. Estos esfuerzos forman parte de una importante corriente en la historia del movimiento para apoyar el fin de la A/MGF. El primer seminario regional sobre Prácticas Tradicionales Perjudiciales que Afectan la Salud de la Mujer, organizado por la OMS en Jartum, Sudán en 1979, realizó un llamamiento histórico de condena a la práctica en todas sus formas, incluso cuando se realizaba en condiciones sanitarias o higiénicas apropiadas. Además, recomendó el establecimiento del Comité Interafricano sobre Prácticas Tradicionales que Afecten a la Salud de la Mujer y el Niño. Desde entonces el Comité ha desempeñado un papel importante a nivel internacional al asegurarse que la práctica de la A/MGF se plantee en conferencias internacionales y sea tratada por instrumentos legales relativos a las niñas y las mujeres.
Las décadas de los ochenta y noventa, fueron críticas para el reconocimiento de la A/MGF como una violación de los derechos humanos de las niñas y las mujeres.
La Convención sobre los derechos del Niño de 1989, reconocería en su artículo 24.3 “Los Estados Partes adoptarán todas las medidas eficaces y apropiadas posibles para abolir las prácticas tradicionales que sean perjudiciales para la salud de los niños”. La dimensión de derechos humanos de la A/MGF ha sido posteriormente reforzada por una serie de importantes conferencias internacionales, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) de 1979 supuso un hito importante en la promoción de esta perspectiva, años más tarde, en 1993, se pronunciaría explícitamente con la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer**[4]**, tasando la mutilaciones genitales femeninas como otra manifestación de violencia contra la mujer: “ Art. 2. a) se entenderá que la violencia contra la mujer abarca los siguientes actos, aunque sin limitarse a ellos: La violencia física, sexual y sicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación […]”. En los mismos términos se pronunciaron en la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos celebrada en Viena, Austria (1993), la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en El Cairo, Egipto (1994) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekín, China (1995), al igual que las reuniones de seguimiento de las mismas, Beijing +5 y Beijing +10 celebradas en Nueva York, EE.UU. en 2000 y 2005 respectivamente.
La mutilación/ablación genital femenina se practica por diversas razones, entre ellas:
La MGF es una manifestación de la violencia y desigualdad de género, basada en una serie de convicciones y percepciones muy arraigadas en las estructuras sociales, económicas, políticas y, en ocasiones, religiosas. Según ha calculado Unicef, más de 70 millones de niñas y mujeres actualmente en vida han sido sometidas a la mutilación/ablación genital femenina, las excusas esgrimidas para realizar estas horribles prácticas son numerosas y, como hemos visto anteriormente, pueden variar según las distintas comunidades, las justificaciones más comunes son que la práctica de la a A/MGF asegura a la niña o la mujer un estatus, la posibilidad de casarse, castidad, salud, belleza y honra a su familia, etc.
Las causas aducidas para realizar este acto de violencia y desigualdad de género son muy variadas, la OMS las agrupa en los siguientes apartados:
Sexuales: a fin de controlar o mitigar la sexualidad femenina.
Sociológicos: se realiza como parte de un rito ceremonial de iniciación de las niñas a paso de la edad adulta o en aras de la integración social y el mantenimiento de la cohesión social, en muchas ocasiones debido a la presión social que ejerce el grupo al que pertenece y para no sentirse rechazadas y aisladas, ya que en muchos casos, las mujeres que no han sido mutiladas no son aceptadas como esposas.
De higiene y estéticos: en algunas culturas se considera que los genitales externos de las mujeres son poco higiénicos y antiestéticos, así que el motivo por el que se realiza la mutilación es para aportar a las mujeres un aspecto limpio y bello.
De salud: porque se cree que aumenta la fertilidad y hace el parto más seguro.
Religiosos: se mantiene un concepto equivocado de que la ablación genital femenina es un precepto religioso. La ablación se practica principalmente a niñas y adolescentes de entre 4 y 14 años.
Psicosexuales: Existen creencias que relacionan la MGF con la vida sexual de la mujer, se piensa que aumenta su fertilidad y protege la vida del recién nacido, evita las desviaciones sexuales, la prostitución, el adulterio y la promiscuidad.
BIBLIOGRAFÍA:


[1] Declaraciones de P. Sebgo, activista de Burkina Faso, que lucha a favor de los derechos de la mujer y las niñas y por la erradicación de las prácticas tradicionales que perjudican y ponen en riesgo la saludo de las mujeres y de las niñas.
[2] http://www.unicef-irc.org/publications/pdf/fgm-e.pdf
[3] Aprobada y proclamada el 10 de diciembre de 1948 porla Asamblea General de las Naciones Unidas.
[4] Resolución de la Asamblea General 48/104 del 20 de diciembre de 1993