LA ABLACIÓN[[#sdendnote1sym|i]] EN OCCIDENTE Y OTROS PUNTOS DE SUTURA

Ramón Cifuentes


Someterse a cirugías para alterar el aspecto de los órganos sexuales por motivos físicos o psicológicos es cada vez más frecuente en el Reino Unido[[#sdendnote2sym|ii]] y en el mundo occidental. Muchas de estas operaciones quirúrgicas entran de lleno en la categoría de mutilación genital femenina (MGF), tal y como lo expresa la Organización Mundial de la Salud[[#sdendnote3sym|iii]].
Me refiero, por ejemplo, a la labioplastia –extirpación de los labios menores genitales– o a la decoloración de los mismos. No voy a me detenerme en las consecuencias para la salud de tales intervenciones; se pueden contrastar en este artículo, Los peligros de la "vagina perfecta"; ni tampoco en la defensa que de ellas hacen los y las profesionales de la cirugía plástica vaginal: se pueden oír en este clip promocional: ¿Qué es el rejuvenecimiento genital femenino?.
En lo que quiero reparar es en el fenómeno que lleva a tantas mujeres a mutilar sus órganos sexuales en base a parámetros de belleza estándar –cuyo efecto homogeneizador llega ya a los genitales–, a imagen y semejanza de las modelos y actrices pornográficas; profesionales mayormente jóvenes que encarnan –nunca mejor dicho– en la línea de V. Despentes–, las fantasías y preferencias de la masculinidad heterosexual mayoritaria en la cultura de aquí. De lo que se trata es de disponer de unos genitales eternamente jóvenes: casi púberes.
O como diría el ex presidente de la Asociación Británica de Cirujanos Plásticos, Douglas McGeorge –para rechazar de plano la comparación con la ablación del clítoris–: "Se trata esencialmente de remover un poco de carne flácida y de dejar unos labios con aspecto elegante”.
Los argumentos que niegan la consideración de la labioplastia como una MGF, no se fundamentan en el tipo de intervención quirúrgica, sino en que en estos casos se da el consentimiento informado o consentimiento libre esclarecido; es decir, se trata de mujeres libres que deciden someterse a una o varias intervenciones quirúrgicas para mejorar su aspecto físico. Por supuesto, no se consideran las exigencias de la sociedad en la que vivimos: las condiciones que impone a hombres y sobre todo a mujeres también con relación a la apariencia.
No es cosa nueva, conocemos perfectamente la evolución de este tipo de cirugía al margen de las bondades sanitarias. Primero fueron las ricas y famosas que se hacían operaciones para aumentar el volumen de sus pechos, o para eliminar las arrugas del rostro. Poco a poco, la cirugía plástica fue abaratándose y se democratizó, quedando a disposición de las mujeres de la difusa clase media que siguieron el ejemplo –pretendiendo en ocasiones emular el aspecto– de esas famosas.
Hogaño, inyectarse toxina botulínica es casi imprescindible en la vida de algunas mujeres y empieza a aceptarse con normalidad a partir de los 40. En algunos entornos socioculturales, el aumento de pecho es el regalo de cumpleaños o “de graduación” de las chicas adolescentes. El motivo principal siempre ha sido conseguir un aspecto físico diferente –“mejor”– al original: el impuesto por los cánones de moda del momento. Osea; ser otra persona.
Los varones no quedamos al margen de la moda. La Industria de la Imagen Personal se lanza a la conquista de un Mercado Nuevo: el de los chicos –como hiciera la Industria del Fútbol con las mujeres por ejemplo–. Es cierto que esta igualación le ha venido bien a más de uno en términos de higiene, pero otro de los fenómenos colaterales ha sido la aparición del hombre metrosexual[[#sdendnote4sym|iv]]. En consecuencia, también algunos varones se van apuntando a la cirugía estética.
Este presupuesto me lleva a hacer un inciso: me llama la atención como seguimos siendo los varones los que decidimos lo que es cosa de mujeres y lo que no, y como modificamos cláusulas del contrato sexual conforme nos conviene.
Así, aceptada por la masculinidad imperante, cada vez son más los hombres que pasan por el quirófano para estirarse las arrugas. Entre los tipos de cirugía genital que éstos demandan, están el alargamiento de pene (consiste en seccionar un ligamento) o engrosarlo (inyectando silicona y otras sustancias).

Pero hay otra práctica estético quirúrgica emergente que transmite, si cabe, más inquietud. Y que también somete particularmente a las mujeres.
La enviada especial de la Cadena Ser en Seúl, Ana Fuentes, nos explica los extremos a los que llega la tiranía del bisturí en Corea del Sur: el barrio de Apqujeong se ha convertido en una de las mecas de la cirugía estética del mundo. Las calles abarrotadas se iluminan de llamativos carteles y neones con los que las clínicas privadas exhiben sus ofertas. Básicamente son tres las modalidades de operación: pliegue en el párpado superior del ojo para asemejarse al aspecto occidental; rinoplastia –afinarse la nariz–; y reducción de gemelos, estilizando las piernas. En las cafeterías de la zona es frecuente encontrar jóvenes mujeres recién intervenidas luciendo vendajes o muletas.
Ocho de cada diez mujeres de este país –aunque el aumento progresivo de japonesas, chinas y de asiáticas residentes en los Estados Unidos está convertido Seúl en ciudad de peregrinaje quirúrgico–, el 80 % como digo de las mujeres jóvenes ya ha pasado por quirófano o quieren operarse. Las mujeres intervenidas tienen alrededor de 20 años.
El motivo fundamental que lleva a las mujeres surcoreanas a querer operarse masivamente –me parece que desde la misma libertad que quien reemplaza sus prótesis mamarias cada 5 años para aumentar progresivamente el volumen de sus pechos–; es el de mejorar el aspecto físico, estar guapas y particularmente para conseguir un mejor empleo, en un país donde la competencia laboral es feroz y con la mayor brecha salarial entre hombres y mujeres de todos los que componen la OCDE.
Coreanas y coreanos del sur coinciden en que para que las mujeres tengan mayores oportunidades de encontrar un empleo y posteriormente progresar en la empresa han de estar “guapas”, esto es, a la occidental; como afirma el doctor Kim, director de una de estas clínicas: "Las chicas más guapas encuentran mejores empleos, es la verdad. Ellas también lo creen así y por eso se operan".
El caso es que las jóvenes surcoreanas se someten a cirugías poco experimentadas de las que no se sabe con seguridad cuáles serán las consecuencias sobre la salud a medio y largo plazo: aún no hay estudios de repercusión –sí vamos conociendo las consecuencias de las mamoplastias de aumento, p.ej, pues se llevan practicando desde los años sesenta.
La exigencia de atenerse a los cánones de belleza es literalmente hiriente.
A los hombre no se les exige esta condición.
Estas jóvenes profesionales se sienten obligadas para conseguir un empleo que con seguridad estará peor pagado que el de sus iguales varones; pero al tiempo afirman sentirse más guapas y a gusto. Al fin la operación –u operaciones– se la plantean como irrenunciable, como un paso más dentro de su preparación académica y personal. Suelen someterse a las intervenciones antes de acabar los estudios, y así “estar en condiciones plenas” de empleabilidad al acabarlos.

Cierro este articulo, que a su vez cierra la asignatura y el primer curso de este Grado en Igualdad con preguntas: me temo que las respuestas no las sé dar.
¿Cuántos peajes más habrán de pagar las mujeres en el camino a la igualdad? ¿cuánto más caro sale ser ciudadana que ciudadano?
¡Qué progreso construimos, qué igualdad, si conduce a millones de mujeres, más o menos voluntariamente, a reventar sus pechos, a recortarse la vulva...
...a renunciar a sí mismas hasta desprenderse de su propio rostro?



Ramón Cifuentes Martínez
Valldemossa, 8 de mayo de 2011.
[[#sdendnote1anc|i]]Ablación: (RAE), 3. f. Med. Separación o extirpación de cualquier parte del cuerpo.
[[#sdendnote2anc|ii]]Según datos de servicio público de salud Británico (NHS, por sus siglas en inglés) en 2008 estos procedimientos aumentaron en dicho servicio de salud en un 70% (1.118 casos ese año) entre mujeres de entre 30 y 40 años. (considérese que la mayoría de estas operaciones se realizan en la sanidad privada y no aparecen en los estudios).
[[#sdendnote3anc|iii]]Organización Mundial de la Salud. Mutilación genital femenina. http://cort.as/0nPq
[[#sdendnote4anc|iv]]Un metrosexual, según Wikipedia, es un hombre que siente una gran preocupación por su imagen y se caracteriza por gastar en cosméticos y ropa bastante más que la media. http://es.wikipedia.org/wiki/Metrosexual
Curso 2010/2011