LAS TRHA: HIJAS/OS DEL PECADO O DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN.



Simone Beauvoir declaraba que “no se nace sino que se deviene mujer” y que no conllevaba obligatoriamente la maternidad. Evidentemente la feminidad no está reñida con la nuliparidad pero el artículo 6.1 la LO 14/2006 sobre TRHA asegura que no se estorbe el deseo de cualquier mujer de ser madre por su orientación sexual o su estado civil. La noticia de la denegación de tratamientos tanto a mujeres homosexuales (caso de Asturias) como a mujeres heterosexuales sin pareja masculina pone en solfa los artículos 9.3 y 14 de la CE/78.

La tecnomedicina “milagrosa” para la infertilidad/esterilidad como única oportunidad de éxito garantizado para lograr la parentalidad junto con el uso mediático de una publicidad grandilocuente en el reclamo del buen samaritano/a de los/as donantes de gametos nos introduce en la feria de la reproducción humana asistida. La tecnorreproducción es imperfecta con un índice de fracaso tan alto, que se descartaría en otras áreas de la medicina, en la compleja dialéctica entre el médico-dios y el paciente emocionalmente vulnerable, fácil presa en la consulta.


El fenómeno de la procreación artificial supone una verdadera revolución biosocial multidimensional con consecuencias difíciles de calibrar en todos los ámbitos y aspectos: en la bioética, en concepciones consideradas inmutables como la maternidad/paternidad con un abanico de posibilidades increíbles, en una transformación de los principios sociales y legales que rigen la sociedad, en la avidez del lucro médico privado, en la intransigencia de la iglesia católica, en el recorte de la Carta de Prestaciones de la S.S. en España y en la falta de uniformidad entre las distintas CC.AA., en el impacto sobre todos los actores sujetos a la intervención medicalizada e invisibilización del sufrimiento psicofísico ante las dificultades para concebir, en las desigualdades que marcan el acceso a un bien de lujo que es el hijo y en las nuevas formas de esclavitud con el mercadeo de células germinativas y de vientres de alquiler en Internet soslayando cualquier prohibición, en las significativas omisiones legislativas y en la conculcación de derechos humanos fundamentales.

Los riesgos minimizados para la salud de las mujeres, explican que muchos países no permitan la donación de óvulos. La Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida (RD 42/2010, de 15 enero) en su Informe Anual del 1998, en el párrafo 16 dice textualmente: “ (…) la donación de ovocitos es un acto sanitario que produce molestias y puede tener complicaciones, tanto por el acto en sí mismo, como por los tratamientos añadidos que conlleva (…) Esas razones han llevado a algunos países a prohibir la donación de ovocitos por parte de mujeres jóvenes y sanas que no vayan a ser sometidas por sí mismas a ninguna intervención quirúrgica abdominal que permita la extracción simultánea de ovocitos ni a posible tratamiento de su propia esterilidad”.

Alemania, Portugal, Austria, Noruega, Suecia, Suiza, y en la práctica Italia, son los países europeos donde las mujeres NO pueden donar óvulos. Esto origina un turismo reproductivo, que beneficia obviamente a las clínicas privadas españolas.


En España tanto la pretérita Ley TRA de 1988 como la vigente Ley Orgánica TRHA 14/2006, de 26 de mayo abogan por:

- Anonimato del donante, salvo peligro para la vida y/o salud del descendiente.
- Secreto de la donación, mediante contrato formal, “gratuito” (resarcimiento/incentivo monetario por las molestias) y secreto entre el Centro de Reproducción Asistida y la/el donante.

Mientras en Francia, Alemania, Austria, Suiza, Suecia, Reino Unido y USA permiten conocer la identidad del donante en la mayoría de edad. La UNESCO preserva el derecho del niño a conocer cuál es su origen, es decir, la identidad del donante.

Francia y España (artículo 10 de la LO 14/2006 TRHA) prohíben el útero de alquiler. Reino Unido, Hungría y Holanda lo permiten, siempre que sea sin ánimo de lucro en el caso británico. EE.UU. tiene una red de agencias de madres subrogadas y se ha desarrollado una competencia de precios con la India.

Aún no se cuenta con un Registro Nacional informatizado de Donantes de gametos y preembriones con fines de reproducción humana, que cruce los datos de éstos para evitar la consanguinidad y la efectividad del límite máximo de seis descendientes marcado por el artículo 5.7. de la L0 14/2006 de TRHA, además de proteger la salud de las donantes para que no se sometan a un número excesivo de tratamientos. El retraso está motivado por la desconfianza de un amplio sector de los profesionales privados en la confidencialidad debida, que no debería haber impedido a las autoridades sanitarias elaborar dicho Registro, ni justifica el argumento de la mejor custodia de los historiales médicos en los centros privados (Alkorta Idiakez, 2003: 225-255). Se desconoce el verdadero número de embriones sobrantes resultado de las TRA.

Efectos yatrogénicos de las técnicas de reproducción asistida.

  • Riesgos físicos sobre las donantes y mujeres en tratamiento de fertilidad:
- Síndrome de hiperestimulación ovárica.
- Menopausia prematura.
- Infertilidad potencial en el futuro.
- Cáncer de mama y ovario.
- Osteoporosis.
  • Riesgos psíquicos en la mujer y la pareja:
- Incidencia directa sobre su sexualidad. Invasión de la intimidad por la participación de terceros (médico/a-bióloga/o)
- Secuelas en la relación de pareja, especialmente si hay asimetría (sólo uno es infértil).
- Altibajos emocionales, pérdida de autoestima.
- Llevar la resistencia del individuo/a al máximo de intentos.
  • Riesgos asociados en los/as niños/as nacidos de TRA:
- Mayor tasa de prematuridad.
- Probabilidad de gestaciones múltiples.
- Enfermedad cerebral.
- Herencia de la infertilidad en los casos de severa infertilidad masculina.
- Relación de secreto/mentira/silencio con trastorno emocional entre los progenitores y el/la hijo/a sobre su origen y método de concepción.

Conclusiones

El uso de las técnicas de reproducción asistida provoca un gran desconcierto social y personal. Los parentescos biológicos múltiples (madre portadora, madre biológica, madre genética, madre social, padre genético, padre social) configuran unas constelaciones familiares desconocidas hasta ahora (madres abuelas, hijos póstumos, vírgenes madres, etc). No se puede tolerar el enriquecimiento de unos a costa del legítimo derecho a ser padre/madre, ni las discriminaciones sin fundamento sobre las mujeres lesbianas y/ o solteras en un país con una tasa de natalidad irrisoria. La Sanidad Pública debería ser la principal protagonista en la procreación medicalizada y no ser objeto de inseguridad jurídica ante los criterios diversos de las distintas CC.AA y de sus profesionales individualmente. En el legislador y el código deontológico médico deben primar un control y una ética no sujetos a intereses espurios.

Curso 2010/2011
María Elena García García