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    MULTICULTURALISMO Y GÉNERO
    http://www.rtve.es/alacarta/videos/pienso-luego-existo/pienso-luego-existo-celia-amoros/1265475/
    La filosofa Celia Amorós, que pone de manifiesto sus principales teorías en este magnífico documental, argumenta entre otras tesis en relación al multiculturalismo y las relaciones de género y el movimiento feminista.
    Recientemente he tenido ocasión de escucharla de nuevo en una conferencia organizada por el instituto de investigaciones feministas y hacía una diferenciación entre dos conceptos clave para iniciar un interesante debate:
    Multiculturalidad: es un hecho, el hecho de que coexistan en un mismo espacio geográfico distintas culturas.
    Multiculturalismo: Tesis normativa acerca de cómo deben relacionarse las distintas culturas,
    La tesis normativa del multiculturalismo defiende que hay que respetar las culturas, mantiene un cierto relativismo cultural contrario a la injerencia de unas culturas con otras con el fin de preservarlas. La pregunta al hilo de esto es ¿todo lo que defienden las distintas culturas tiene un mismo valor moral? ¿Es todo bueno?, seguramente será fácil convenir en que no hay unos valores morales universales y que lo que es bueno para unos no lo es para otros, pero esto no debe impedir una reflexión crítica sobre los valores morales que defienden las distintas culturas y la posibilidad de argumentar en pro de aquello que se postula más positivo en términos “universales”, aquello que yo entiendo que es bueno para mí y que me parece que debería ser patrón de conducta de los demás.
    {http://media5.picsearch.com/is?z66lNjCae1sCIXQ7FuCSlI-FRZL6CWKYnGm0dnMiJz4} En el libro “Feminismo y filosofía”, del que Celia Amorós es coautora y editora dedica un capítulo a este tema y plantea como el feminismo choca contra el multiculturalismo en su versión no critica. Si el feminismo pretende la igualdad de varones y mujeres no podremos mantenernos callados y no interpelar a culturas que vulneran estos valores y mantienen a sus mujeres sometidas y en un segundo plano, más bien pretenderemos como feministas colaborar en un proceso de cambio que permita la emancipación de estas mujeres.
    Y llegados a este punto se articula lo más suculento del debate, pregunta que podemos hacernos gracias al hecho de la multiculturalidad, que nos ha permitido reflexionar sobre la situación de género en las distintas culturas: ¿Está nuestra cultura occidental libre del sometimiento de las mujeres? ¿en distinto grado ó simplemente de distinto modo?. Recientemente hemos conocido que en el mundo musulmán también se articulan movimientos feministas y que si bien comparten con nosotras algunas de sus vindicaciones también establecen críticas a nuestro patrón de comportamiento como mujeres. Las occidentales hablamos de la represión de las mujeres árabes y su permanencia en el ámbito doméstico, con las labores tradicionales del hogar, el cuidado de los hijos y la supervisión del marido y ellas parece que critican nuestras dobles jornadas y el “abandono de los hijos y los mayores”, criticamos su velo o burka del mismo modo que ellas critican el uso de nuestros tacones y las cirugías estéticas a las que nos sometemos para gustar a los varones y atender a un modelo de belleza occidental preestablecido. Hemos criticado su patrón de comportamiento sexual sin haber hecho autocritica del nuestro.
    La multiculturalidad nos ha hecho ver que en todas las culturas hay bloques irreflexivos, pero que en todas las culturas en determinadas etapas hay procesos críticos reflexivos en que se cuestiona la jerarquía, las costumbres etc. Todas las culturas en su dimensión feminista comparten o han empezado a compartir al menos en algunos nucleos una crítica al androcentrismo.
    Celia Amorós en la mencionada conferencia concluía diciendo que el feminismo no puede ser multiculturalista debe ser multicultural; esto es debe conocer, acercarse, interrelacionarse con otras culturas, convivir y aprender de ellas, pero debe interpelarlas desde la reflexión y respetarlas solo cuando sean respetables, sobre todo en aquellas cuestiones que no entren en conflicto con la libertad y la igualdad, dos grandes valores que postulamos universales.
    La multiculturalidad nos lleva de manera necesaria a la globalización. El feminismo también se ha globalizado, el intercambio casi inmediato de información sobre lo que ocurre al otro lado del mundo nos permite actuar más allá de nuestro ámbito local, ser conscientes de que la opresión de las mujeres es un hecho global, que sigue ocurriendo en todos los continentes y quizá de un modo más severo que en nuestra realidad más inmediata. La interconexión, el ciberfeminismo nos permite trabajar de manera conjunta, tener herramientas compartidas, experiencias sobre lo que funciona y lo que no en materia de igualdad y cómo implementarla. Con la globalización hay una clara conciencia de que el problema de género es mucho más grande si cabe de lo que alcanzábamos a ver, pero también nos hace más fuertes en la lucha por la solución del problema.
    {http://media1.picsearch.com/is?rbZYPtz99WNMAmoR_7LHA8PuJ-cWqOMLpwNbjVRoHLo}

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    11:59 am
  3. page las mujeres españolas hoy. edited Las mujeres españolas, han cambiado tanto en los últimos 40 o 50 años que ya, la mayoría no sigue …
    Las mujeres españolas, han cambiado tanto en los últimos 40 o 50 años que ya, la mayoría no sigue el tópico extendido acerca de ellas: ya no basan su felicidad en tener hijos, no someten su voluntad a la autoridad del padre o el marido, por no decir que hay mujeres que no piensan en un marido o en la vida marital. Si máxima felicidad ya no es saber llevar una casa y aunque la publicidad de productos de limpieza sigue apareciendo la felicidad de la mujer ante las maravillas de dichos productos, la realidad, en muchos casos es bien distinta.
    Llegados a este punto podemos preguntarnos si la mujer de hoy es más feliz que hace 50 años. La respuesta debería ser positiva y hasta ahora podríamos decir que en general, al gozar de mejores condiciones económicas y de salud, estarías cubiertas las 3 necesidades básicas de salud, dinero y amor que son el mito de la felicidad.
    En cuanto al amor, la mujer es más libre sexual y emocionalmente. Puede elegir su pareja y no está condicionada, en su mayoría por el factor económico o moral. Puede disfrutar de su cuerpo al no estar limitada como hace unos años por restricciones religiosas, cuando a una mujer que le gustaba el sexo se la calificaba de puta. Puede elegir la persona con quien compartir su vida sin que influya el buscar un hombre que la pueda mantener, ya que ella misma tiene una profesión y es capaz de mantenerse a ella misma y posiblemente a alguien más, si fuese necesario y lo eligiera así. Todo esto naturalmente no está conseguido del todo. La mujer sigue luchando por estos derechos y continuamente se dan pasos atrás como por ejemplo, en el momento actual, en que la crisis española y la crisis general hace que se frenen muchos de los derechos laborales y sociales.
    Una vez dada una visión general de estos 3 aspectos en los que se puede basar el bienestar de la mujer, vamos a analizar un poco los pros y lo contras en cada ámbito:
    Hablando de trabajo o la independencia económica, el gran reto y conflicto de la mujer de hoy, es como compaginar su actividad profesional con la vida doméstica. Parecería que desde el principio se asume el cuidado de la casa y de los niños entre las dos personas de la pareja, puesto que ambos trabajan fuera de casa, pero la tradición, el peso de la costumbre, la inercia hace que esto sea conflictivo o genere problemas hasta el punto de que esto influye en el número de separaciones y problemas de pareja.
    Otro problema que se puede encontrar en éste campo es la diferenciación entre hombres y mujeres a la hora de poder acceder a los puestos directivos o a un sueldo igualitario. Aunque de todas maneras parece que van más deprisa los cambios en la vida social que en la vida familiar. De manera que la mujer española una vez liberada del marido, los padres, los hermanos, la iglesia y el estado parece no tener tiempo para disfrutar de su libertad por que en la vida doméstica la igualdad entre los sexos está tardadno mucho más en llegar.
    En cuanto a la salud, la mujer va conociendo mucho más su cuerpo y sus características y se han echado por tierra muchos tabúes que existían en torno a la menstruación y la menopausia (por ejemplo). La mujer toma decisiones a cerca de su fertilidad mediante anticonceptivos, no deja que el ciclo menstrual condicione su vida y toma medidas médicas. A partir de las 45 años la mujer sabe que puede hormonarse si lo considera necesario y que el sexo a partir de esta edad no tiene por qué darse de lado ni dejarlo estancado, ya que su vida, tanto la sexual como la cotidiana, no se paraliza por que se le haya retirado la regla.Conoce los síntomas de la menopausia: sofocos, sudores, palpitaciones, alteraciones del sueño y, lejos de alterar su vida de un a manera notable, pone los medios para estos trastornos.
    Otros sintomas como la incontinencia urinaria, también se normaliza, hasta el punto de que la publicidad lo representa con felicidad y normalidad.
    Resumiendo, se ha aumentado la calidad de vida de la mujer y se han normalizado todas las alteraciones relacionadas con su sexo.
    En cuanto al amor ya hemos adelantado que todo cambio en los roles produce conflictos. Actualmente hay muchas más rupturas de parejas que hace 40 años, pero esto no quiere decir que la mujer sea más infeliz que cuando tenía que estar con la misma persona toda su vida. La mujer puede posponer la idea de familia, e incluso puede no plantearsela, puede dedicar su vida al ámbito laboral y no por ello ser menos mujer. Hace unos años la felicidad se vinculaba obligatoriamente al amor y ala creación de una familia, ahora todo esto se elige, y se puede elegir no tener hijos, cuestión impensable hace 40 o 50 años. Aumentan los hogares monoparentales, y nucleos familiares no tradicionales como la unión de dos mujeres o dos hombres.
    Ya hemos comentado que la mujer ya no considera que su destino y su máxima realización es la maternidad. La mujer puede anteponer su bienestar, o su formación o su actividad laboral al hecho de tener hijos. Puede incluso decidir ante un embarazo no deseado no tener ese hijo, sin que ni lo primero, ni lo segundo sea causa de marginación social o conflicto personal.
    En este diferente posicionamiento ante el papel como madre, también tienen un cambio de papel los hombres: los hijos ya no son solo de las madres, sino que los padres reivindican cada vez más, el poder criarlos, tener su custodia e incluso quieren decidir si una mujer continua con el embarazo o no. Por el contrario una mujer que no vive en pareja, económicamente independiente, puede decidir tener un hijo sin que tenga que intervenir directamente un hombre, por lo que el hijo es solamente de ella.
    Para concluir quiero apuntar que todas las afirmaciones hechas en este artículo son generales y ,por supuesto, existen muchas personas que siguen pensandoy viviendo con las ideas y los handicaps tradicionales en los tres ámbitos de los que hemos hablado.
    En cuanto a salud hay muchas mujeres que no conocen su cuerpo ni los remedios que pueden poner ante lo que hemos llamado las enfermedades propias de su sexo o no tienen los medios económicos suficientes.
    En el ámbito del trabajo los problemas que genera el no tener independencia económica ha dado lugar a que se abra un debate,entre otras cosas, sobre la posibilidad de un sueldo para las amas de casa.
    Y sobre el amor también hay muchas mujeres para las cuales su meta es el matrimonio y no se conceden otra posibilidad.

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    9:49 am

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